Tranquilidad, seguridad y confianza añoran abuelos de Ecatepec

  • Ricardo Valenzuela
  • 29 agosto, 2019
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El día de ayer se conmemoró el Día de los Abuelitos. Decenas de ellos fueron convocados para festejarlos. Presentamos 3 historias llenas de añoranzas.

“EXTRAÑO A MI PUEBLO LLENO DE ÁRBOLES”.

María del Carmen Luna Reyes nació en Ecatepec hace muchas décadas, es originaria de San Cristóbal, el centro de este municipio, ella dice con añoranza que el tiempo de tranquilidad y seguridad en las calles y avenidas no volverán jamás.

La octogenaria mujer exhala un suspiro, y dice que lo que más extraña de su pueblo es el campo lleno de árboles, la belleza de sus pozos de agua cristalina y sobre todo la confianza de la gente, que se perdió con el crecimiento desmedido del municipio.

“Antes nos saludábamos los vecinos y convivíamos con familiaridad, pero se empezó a fraccionar la tierra y construyeron las unidades habitacionales o fraccionamientos, que se llenaron de gente que no había nacido en Ecatepec, que no sentían amor por su entorno y empezó la descomposición social”.

María del Carmen recuerda que antes ir de un pueblo a otro era una aventura constante en el camino a pie, a lomo de mula o de caballo, recorridos de hasta un día completo. “Pasábamos por campos verdes, por arboladas veredas y ahora no salimos del asfalto caliente y del transporte público en el que se tiene que cuidar uno de la delincuencia”.

“ECATEPEC HA PERDIDO LA TRANQUILIDAD Y LA BELLEZA”.

Por su parte el señor Abraham Martínez, de 70 años de edad, ataviado con su tejana y chamarra de piel, indicó que Ecatepec ha perdido con el tiempo tranquilidad, seguridad y belleza.

“Ya no es lo mismo, hoy nos tenemos que cuidar de todos y por todo, porque no se me olvida el balazo que me dieron en el hombro derecho en un intento de asalto en Ciudad Cuauhtémoc, donde llegué a poblar hace 50 años”.

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Don Abraham es albañil de oficio, y comparte que ahora su tiempo lo dedica a buscar las convivencias de personas de edad en plenitud, para sentirse parte de la sociedad, de lo contrario, no saldría de su casa por el temor a la inseguridad.

“AÑORO BAÑARME EN EL RÍO DE AGUA CLARA”

La abuelita Elvira Balona, de 91 años de edad, olatica que estar con sus amigas disfrutando del Día del Abuelo, la distraen un rato, sin embargo, su pensamiento siempre está anclado a sus 13 hijos, sus 44 nietos y sus más de 20 bisnietos.

“Es una alegría enorme ver cómo nos festejamos entre nosotras, pero también me siento feliz porque a esta edad aún tengo ganas de vivir y seguir adelante; disfruto mucho cuando me visitan mis hijos, porque me llevan a mis nietos y bisnietos, pero nunca he podido verlos a todos juntos en un solo lugar, por sus trabajos y las escuelas”.

La mirada de Elvira se pierde en el espacio y sus ojos se le humedecen cuando dice que extraña mucho aquellos tiempos en que corría tras las mariposas en el campo, cuando su madre la enviaba, sin temor alguno, por la leche al establo a kilómetro y medio de distancia de casa.

“Añoro bañarme en un río de agua clara como el río de los Remedios, a donde nos llevaba mamá. Extraño a mi Ecatepec rural, porque hoy son casas y casas en cualquier ladera del cerro”.

María del Carmen Luna Reyes, Abraham Martínez y Elvira Balona, al igual que muchos abuelitos de este municipio, compartieron no sólo los alimentos en el Centro Cultural y Deportivo Las Américas en Ecatepec, sino también la música y el baile, que los hizo soñar en su día.

Fuente: www.20minutos.com.mx

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