SOBREVIVIR EN ECATEPEC CUANDO ERES UNA MUJER

  • Ricardo Valenzuela
  • 29 julio, 2019
  • NOTICIAS
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Las estudiantes Ana Contreras y Alejandra González, ambas estudiantes, cuentan cómo es viajar en el transporte público del Estado de México.

Para las mujeres que viajan en transporte público en el Estado de México uno de los secretos para no ser atacadas es “saber leer a los hombres”. Ana Contreras y Alejandra González creen que así se salvaron de un posible ataque cuando decidieron bajarse abruptamente de una furgoneta porque sintieron peligro inminente por un hombre que se encontraba frente a ellas.

“El peligro estaba en la insistencia de su mirada, en su estado alterado. Por su aspecto sabíamos que no tenía un trabajo digno”, cuenta Alejandra González, estudiante de Criminalística, sobre aquel día en que se bajaron de la unidad de transporte para evitar ser atacadas.

El hecho de que la persona de la que huyeron tuviera pinta de “no tener trabajo digno” no implica que sea un delincuente —dice Ana Contreras—, lo que sucede es que hay varias circunstancias que dan forma a ese personaje que les causó miedo.

“Aquí en Ecatepec solo hay trabajos mal pagados. Nos enseñan a trabajar 12 horas y ganar lo mínimo, hay bajas oportunidades de estudio, hay muy pocos lugares de cultura, pero hay muchos antros de mala muerte, nadie nos exhorta a leer, aquí hay mínimas posibilidades de estudio”, dice la estudiante.

Es así como las personas llegan a delinquir: en la precariedad y sin educación, según la percepción de ambas estudiantes. Y en la mente de Ana hay una inmensidad de personas “allá abajo” sin poder tener una vida digna.

Cuando se le pregunta por qué ella se esfuerza por estudiar, responde que por la misma razón que las hizo bajar de la furgoneta: “Por miedo a estar allá abajo”.

Es una realidad que se traslada a Ecatepec, donde también está la señora Gloria, quien pide no publicar su nombre real, una mujer de la tercera edad que llegó hace cuatro décadas al municipio. Hubo un tiempo largo en que ella se sintió libre para moverse sin miedo, fundó una familia y tuvo una vida con la cual se siente satisfecha.

Ahora no sale de noche y cuando viaja en transporte público, lleva los 10 pesos de su pasaje en la mano listos para dárselos a quien entre a robar a los usuarios.

También está Karina, una chica de pocas palabras comerciante de un tianguis, quien viaja todos los días en furgonetas de transporte público resignada a que en cualquier momento puede ser atacada.

Ana y Alejandra saben que un asalto en el que les roben el dinero sería el menos malo de los escenarios en caso de un ataque. Ellas afirman que viven en un contexto de violencia de género y no recuerdan haber sabido de algún crimen cometido contra mujeres que haya sido resuelto por la justicia.

Hay una atmósfera diferente en las unidades de transporte público de Ecatepec, varias tienen rejas que aíslan a los conductores de los pasajeros y cuando se suben los vendedores, la tensión se hace presente.

El Estado de México es la entidad más poblada del país y también la que registró mayor número de denuncias, con 159 635 delitos. En segundo lugar, está la Ciudad de México con 123 mil 404, de acuerdo con cifras publicadas este mes por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Ana y Alejandra viven en ese contexto y esperan graduarse de criminalistas. Por la formación que están adquiriendo, tienen el privilegio y la carga de reconocer todas las señales de alerta que se encienden a su alrededor.

Fuente: www.animalpolitico.com

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