¿QUÉ ME TIENE QUE PASAR PARA QUE DETENGAN A MI ACOSADOR?: ESTUDIANTE ENFRENTA A SU ACOSADOR EN METRO RÍO DE LOS REMEDIOS

  • Ximena Bautista
  • 22 marzo, 2019

Denunciar a un acosador sirve de poco para que aplique una sanción porque ‘no ha hecho nada’ ¿qué tiene que ocurrir para que se castigue?

¿Qué tiene que pasarme para que mi caso proceda? Es la pregunta que llena de impotencia realiza “Luisa”, estudiante de nivel superior de 25 años, quien tiene que enfrentar a su acosador cada vez que llega a casa.

La estudiante se encuentra reiteradamente con este sujeto que la acosa cada vez que viaja en el Metro y tiene que salir por un pasillo de la estación Río de los Remedios, en el municipio de Ecatepec, en el Estado de México.

Los actos de acoso del sujeto iniciaron desde hace un año, hasta que en febrero de 2017, Luisa, cuyo nombre real no se da a conocer para resguardar su integridad, decidió confrontarlo y decirle: “¿CUÁL ES TU PROBLEMA?”. La reacción del sujeto fue gritarle insultarla y gritarle: “Pinche vieja loca”.

El sujeto es un vendedor ambulante, de los que ocupan instalaciones del Metro para vender ropa o juguetes; por lo tanto, era cotidiano encontrárselo en dicha estación. Los comentarios de acoso fueron tan recurrentes que Luisa decidió llevarlo más lejos. Le comentó a su papá lo que estaba ocurriendo cada vez que pasaba por la salida de la estación Río de los Remedios de la Línea B del Metro

Acompañada de su padre, acudieron con el jefe de estación es busca de ayuda o soluciones, sin embargo, la autoridad no hizo nada que detuviera los actos de acoso. La Línea B, es considerada la más peligrosa del Sistema de Transporte Colectivo y que conecta la zona norte de la CDMX, con el Estado de México, desde Buenavista hasta Ciudad Azteca.

El padre de Luisa comenzó a ir por ella a la estación del Metro cada vez que estaba por llegar a casa. Luisa consultó una app dada de alta por el Gobierno de la Ciudad de México en 2017 y presentó ahí su queja. La contactaron, le dieron una cita en uno de los módulos de atención a víctimas de acoso en el Metro, pero fueron directos: “Me dijeron que no iba a proceder porque no me había pasado nada. Nada más me dijo de cosas…”

Ante esa negativa que dejaba impunes los actos de acoso, Luisa les preguntó qué le tenía que pasar para que las autoridades actuaran. La mujer decidió no denunciar el caso y volvió a su rutina, pero esta vez, equipada con un gas pimienta que lleva en su bolsillo y con la ansiedad de no ser vista por el sujeto que siempre está en el mismo pasillo vendiendo ropa o juguetes.

“Una noche que pasé por ahí me empezó a decir ‘Ah, ahí va esa pinche vieja enojona’.” Luisa lo ignoró, pero una noche fue inevitable reaccionar.

En aquella ocasión, Luisa iba de regreso a casa, contactó a su papá dos estaciones antes para avisarle que ya estaba por llegar a la estación Río de los Remedios y pedirle que fuera a encontrar. Al llegar al pasillo de siempre, ahí estaba el acosador. Entonces oyó un grito: “¡Agárrenla, agárrenla! ¡Es ella!…”

Luisa solo pensó en correr, empujó a un tipo que tenía enfrente ante el miedo de ser secuestrada o que varios hombres la agredieran. Corrió hacia las escaleras de la salida del Metro, bajó, subió y atravesó la Avenida Central, donde por suerte no circulaba ningún auto en ese momento. Apenas recobró el aliento y llegó a un parque y llamó urgentemente a su padre: “¿Dónde estás? ¿Por qué no llegas? Tres minutos después su papá ya estaba en el punto de encuentro y se fueron juntos a casa.

Luisa no ha vuelto a pasar por la misma estación ante el miedo de volverse a encontrar con el acosador.

Las autoridades capitalinas le dijeron que acuda a la fiscalía mexiquense para presentar su denuncia de hechos porque no hay un sistema que integre las quejas de los usuarios sin importar dónde ocurran los hechos.

Ahora, Luisa ha cambiado su ruta de regreso a casa, y ha cambiado el gas pimienta por un aparato que lanza descargas como arma de defensa. Ella teme que no sea la única, su prima y su hermana menor tienen que pasar por ese camino para usar el transporte y ninguna autoridad parece competente para poner freno a los actos de acoso y amenazas de posible secuestro de las mujeres.

Tomado de Nadia Sanders Fuente: mexico.com

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