DUERMEN A LOS PERRITOS POR QUE NADIE LOS ADOPTA

  • Ximena Bautista
  • 15 marzo, 2019

Aunque cada vez se respetan más los derechos de los animales y las campañas de adopción; el desapego, la falta de atención y condiciones dignas ha provocado que centenares de perros callejeros y domésticos, terminen sus días antes de tiempo, bajo el uso de sedantes y barbitúricos, en los Centros de Atención Canina.

Desde 2016, en Ecatepec, las redadas quedaron prohibidas, pues violaban las garantías animales y causaba malestar entre la sociedad. También desapareció la famosa ‘electrosensibilización’, para provocarle una muerte casi instantánea a los perros, dolor que duraba entre 30 a 40 segundos. Todo para evitar la sobrepoblación.

Sin embargo, a casi tres años de la eliminación de estas dos prácticas, la adopción tiene cifras muy bajas de participación, pues apenas el 10 al 20% de los perros que terminan en los Centros de Atención Canina son adoptados; al resto se le practica la eutanasia.

De acuerdo con Sergio Emmanuel Chávez, encargado del Centro, en lo que va de este año, apenas han sido adoptados 187 canes en comparación con los 600 sacrificios realizados.

“Desafortunadamente, aunque nosotros quisiéramos conservar a los perros, nos es imposible. Aquí todos los días nos llegan perros (hasta 5), ya sea por denuncia por ataque o voluntarios. Tenemos que valorar su estado de salud y si están bien se ponen en adopción”, relató Sergio Chávez.

Antes del 2016, cuando se practicaban las redadas, eran sacrificados un promedio de 300 a 600 perros por mes, ahora eso ha disminuido hasta 200 animales por mes, cifra que bajaría si la gente adoptara.

Los ‘perreros’ son agredidos

Don Raúl llegó a trabajar a lo que antes fue la perrera municipal de Ecatepec hace 12 años. Cuando le dijeron que se trataba de capturar perros no tuvo de otra más que aceptar, ya que en su casa había necesidad.

Su familia no lo vio bien, pero tampoco había muchas opciones. Sin embargo, aunque él sólo se ha encargado de ejecutar órdenes, reconoce que su oficio de ‘perrero’ es muy estigmatizado y juzgado, tanto que, cada que va a las calles a recoger perros, muchos no dudan en mentarle la madre, cuestionar su humanidad, y en casos más extremos lo han golpeado hasta dejarlo en el suelo, y también amenazado con armas de fuego.

“La gente cree que somos malditos, pero no es cierto, y yo también tengo que comer”, lamentó don Raúl.

El equipo de la ‘perrera’ los trata con mucho cuidado.

Fuente: pasala.com.mx

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