Aragón y el Valle de México hace 144 años

  • Ricardo Valenzuela
  • 19 septiembre, 2019
  • NOTICIAS
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El pintor paisajista mexicano José María Velasco realizó esta vista del Valle de México hacia 1875 desde las faldas de la Sierra de Guadalupe (atrás del Cerro del Tepeyac).

Sin duda una ciudad totalmente ajena a la actual: La Laguna de Texcoco ocupando aún una gran porción del norte y norponiente del valle. Apreciamos el cerro del Peñón, bañado por la laguna en uno de sus costados.

Siguiendo la ribera de la laguna, hacemos la señalización del lugar donde se encontraba, por entonces, el joven Pueblo de San Juan de Aragón (contaba con sólo 20 años de haberse fundado), una comunidad que antes era una ranchería llamada Salinas de la Punta del Río.

Impresionante toma aérea del año 1940. Cruzando la imagen se aprecia el antiguo Canal Nacional (llevaba las aguas negras del centro de la ciudad, venían desde Candelaria de los Patos, para desembocar en el lago de Texcoco), llamado después Canal de San Lázaro, y conocido ahora como la avenida Oceanía.

Para esta fecha, 1875, la Hacienda de Aragón ya no existía como tal, pero su casco sí, encontrándose a unas cuadras de la Villa de Guadalupe. En el siglo anterior a la pintura, el XVIII, la Hacienda se extendía desde la Villa hasta Tlatelolco, y desde el Peñón hasta la Calzada de Guadalupe.

Podemos ver en la imagen la escasa presencia de árboles en lo que hoy es Aragón y sus alrededores. Esta zona era muy áspera, y en días de fuerte viento grandes tormentas de polvo llegaban a “la ciudad” desde los llamados “llanos de Aragón”. Es por esto que durante la presidencia de Lázaro Cárdenas se decide reforestar esta área bajo el mando del Ingeniero José Loreto Fabela (ahí nacieron los primeros árboles del Bosque de Aragón).

Hacia el centro de la imagen, vemos las dos vialidades que unían a la Ciudad de México con la Municipalidad de Guadalupe Hidalgo (hoy la Villa y alrededores), una especie de pequeña ciudad a las afueras.

Primero, la Calzada de Guadalupe, básicamente peatonal para los creyentes de la Virgen, y luego la Calzada de los Misterios, trazo urbano que perdura desde tiempos de los aztecas (que unía Tenochtitlan con el Cerro de Tonantzin, la deidad azteca que se adoraba antes de la conquista).

Por esta vía pasaba el tren que llevaba de la Ciudad de México a Veracruz. La estación de trenes (hubo cinco en la ciudad, quedando ahora sólo la de Buenavista) se ubicaba donde hoy está la delegación Cuauhtémoc.

Otro México, sin lugar a dudas.

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